sábado, 8 de diciembre de 2007

Análisis FODA al inicio

Al iniciarse en 1995 las actividades de la Universidad de Congreso, se analizaron las fortalezas y debilidades de este emprendimiento. Entre las fortalezas identificamos en primer lugar, equipos altamente consustanciados con el proyecto, tanto en Buenos Aires como en Mendoza; luego una gran motivación y dedicación, que se expresaban fundamentalmente en un estilo de trabajo diferente, en tiempos diferentes, esto es, sin períodos muertos que suelen tener las instituciones educativas universitarias como en julio. Apuntábamos a una cultura organizacional con propuestas nuevas, con características de transgresión en un medio el de Mendoza, y a una adecuada capacidad de comunicación basada, no solo en lo que señalaba como su política institucional, sino en una fuerte atención a la calidad cada uno de los miembros.

Nos encontrábamos ante una organización que se había mostrado en su fase anterior (la de la Fundación) como innovadora. Ahora como Universidad, con mayor autonomía educativa, esta fortaleza permitiría trabajar ambos servicios educativos, orientados a establecer alianzas estratégicas que le permitirían compensar sus flaquezas.

Entre sus debilidades enumerábamos recursos económico-financieros que solo provenían del aporte de los alumnos; recursos edilicios y tecnológicos que debían crecer acorde con la demanda estimada como probable (en el tema edificio resultaba difícil encontrar en Mendoza infraestructura apta para responder a un ritmo de crecimiento sostenido) y , sumado a ambos, los interrogantes del contexto acerca del desarrollo de una nueva universidad, tema en que incidió generando más incertidumbre, el comportamiento de nuestros competidores.

Aprobación del Proyecto

En diciembre de 1994 es aprobado por el Poder Ejecutivo, el Proyecto de la Creación de la Universidad de Congreso, con sede en Mendoza. Las características del mismo pueden sintetizarse de la siguiente manera: se tomó el molde anglosajón con estructura por departamentos, se acordaron postulados no confesionales y pluralistas, y su concertación academica se estableció en áreas innovadoras: Marketing, Relaciones Internacionales, Ambiental, Municipal y Administración de Empresas.

El modelo educativo a seguir fue el de licenciaturas básicas de cuatro años , con postgrados y masters de dos años; la flexibilidad se expresabam entre otros modos, a través de la asociación de las materias con créditos, sistema que posibilitaba el estudio de más de una carrera, según los créditos obtenidos.

La Universidad de Congreso se basó en un propósito muy claro. Esta perspectiva proponía el desarrollo de programas de interacción de temáticas públicas y privadas, una fuerte vinculación con el medio y una profunda relación horizontal hacia el interior de la organización generando, en consecuencia, un significativo flujo de comunicación e información entre el contexto y los participantes de aquella. Hacia el interior de la organización se puso especial énfasis en la atención personalizada en todos los puntos relación organizacional. Se estableció como capacidad básica, la de gestionar proyectos innovadores en todas sus áreas y desarrollar un cuerpo docente diversificando por su procedencia, como práctica habitual para la Universidad y poco frecuente en el contexto: que todas las semanas pasaran por nuestros claustros, tanto en grado como en postgrado, profesores de la región, de Buenos Aires y de Chile. Se trataba, en definitiva, de construir un proyecto de organización inteligente, abierta al aprendizaje en todos los niveles y servicios, construida sobre el paradigma pedagógico de “aprender a aprender”, apto para tiempos de cambios veloces y turbulentos.

A partir de 1991

Contemporáneamente al nacimiento del Mercosur surgían posibilidades interesantes para la economía mendocina. Con el plan económico 1991, la apertura de la economía, las privatizaciones y la ley de convertibilidad introducen reglas nuevas y, a su vez ubican a los mendocinos – como a los argentinos en general- frente a escenarios distintos, emergentes de dos factores desconocidos: la estabilidad monetaria y la globalización.

La estabilidad económica que dejaba de lado la inflación como factor correctivo, y una economía abierta en la que el productor competía directamente con el mundo, produjeron un impacto cultural de consecuencias sorprendentes en todos los ámbitos.

Por otra parte, Mendoza aquilata una vasta y rica historia gestada con autonomía dada su ubicación geográfica. Los 1000 km. que la separan de Buenos Aires y el obstáculo de la Cordillera, obligaron a desarrollar una cultura con muchos rasgos particulares, pero sobre todo distinta de las manifestaciones que imperaban en la mayor parte del territorio nacional.

En los veinte años anteriores el intercambio con Chile si intensificó por sobre el de la zona atlántica. Basta considerar que más del 60% de los mendocinos veraneaban en las playas chilenas, para visualizar esta especial integración.

La potenciación del Mercosur y el comienzo efectivo de los intercambios habían puesto a Mendoza en una situación de privilegio: ser el nudo natural de conexión entre los dos océanos y puerta de salida y acceso para los mercados de Asia- Pacífico. El interés que la integración planteaba motivó la llegada de capitales chilenos que invirtieron en el comercio internacional de frutas y vinos, energía y servicios financieros.

La competitividad creciente sumada a la radicación de empresas, generó demandas en los niveles de calificación de profesionales, técnicos y empleados en general. Frente a este panorama, la respuesta de las universidades no operaba con misma velocidad que lo hacían las empresas. La falta de actualización docente y los sistemas educativos tradicionales, comenzaron a quedar al descubierto pues nos se correspondían con la necesidad de actualización ni mucho menos habían incorporado el concepto de capacitación continua. La demanda educacional sintetizaba, entonces definitivamente, requisitos de especialización, calidad, adaptación a cambios rápidos, explicitación real de la idea de educación permanente y servicios universitarios de avanzada.

Proyecto de Universidad

El punto central de las actividades de evolución de la Fundación de Congreso en sus primeros años, fue la presentación ante el Ministerio de Educación del Proyecto de Creación de la Universidad a partir del año 1989, diseñado por dos equipos con alta experiencia residentes en Buenos Aires y Mendoza.

La fuerte presencia de la Fundación en los medios, a partir de la heterogeneidad y calidad de expositores de diversas partes del país y del extranjero, representó toda una novedad respecto a la forma en que las entidades educativas se relacionaban con el medio. A esto se sumó un programa sumamente atractivo de eventos culturales que se llevó a cabo en el Café de la Universidad, programa que generó una corriente intensa de tránsito de artistas y actividades de todo tipo: música, teatro, poesía, martes de estudiantes, jueves de poetas y narradores. Relacionado con este aporte novedoso producido en la sociedad mendocina, la Fundación fue nominada y posteriormente distinguida con el premio “Los Andes” 1990.

Fundación de Congreso

En este escenario ya se había instalado la FUNDACIÓN DE CONGRESO. En el año 1989, año de inicio de la Fundación, concebida y estructurada inicialmente por un grupo de emprendedores en Buenos Aires y Mendoza, se generaron en simultáneo, cuatro áreas de actividad intensa: el nivel de Postgrado, inexistente en ese momento en el mercado educativo regional, con cursos de Postgrado en Gestión orientados básicamente a temáticas públicas y privadas; una intensa actividad de Educación Continua planteando un nuevo estilo de comunicación, no solo con el contexto sono por los invitados y trabajos que se realizaban; ( en este marco se realizaron desayunos de trabajo, talleres, seminarios y conferencias – los más destacados que se realizaron entre 1989 y 1990: Comisión de Energía Atómica, auspicio de OEA, Banco Mundial, BID, actividades CNEA, Michael Hansen; Cursos in company, relacionados sobre todo con el tema de calidad, y las carreras de nivel terciario a partir del año 1990, en áreas nuevas como Marketing, Administración Ambiental, Relaciones Económicas Internacionales, y Administración Municipal como Orientación especial.

Lo que resaltaba en el mensaje de esta entidad nueva era no solo la propuesta educativa diferente sino la metodología diferente, centreada en el alumno, concebida y llevada a cabo por facilitadores.

jueves, 6 de diciembre de 2007

¿Porqué Mendoza?

Historia de la Creación de la Universidad de Congreso

¿Por qué Mendoza?

En primer lugar, realizamos el análisis y diagnóstico del caso que tenemos entre manos, esto es, un organización educativa nacida a principios de los 90 en Mendoza, reseñando aptitudes y características de la región que justificaron el emprendimiento de una entidad nueva; en segundo término describimos su fase inicial y de evolución en los aspectos académicos y estratégicos de negocios.

Antes de 1991

Aspecto económico

Mendoza presentaba un panorama similar al que registraba el país. La economía cerrada seguía favoreciendo viejos modelos económicos protegidos e ineficientes. La vitivinicultura, de gran resonancia social, mostraba esquemas agotados y una crisis que exigía medidas drásticas. El resto del sector primario revelaba serios resquebrajamientos y un notable pérdida de competitividad en los mercados internacionales, mientras que exportadores, especialmente en el rubro metalmecánico requerían subsidios o reembolsos para poder mantener sus ventas al exterior.

Aspecto socio-político

La provincia evidenciaba una convivencia política madura entre los distintos partidos y confirmaba la existencia de aspirantes al poder que no respondían necesariamente al espectro general. La clase media, a pesar de la inflación era significativa y estaba integrada por un vasto sector profesional, abastecido por siete universidades (dos estatales y cinco privadas) que contribuían a generar un clima educativo y cultural que caracterizaba a Mendoza. En este ámbito, la capilaridad social con su integridad ilesa en medio de la crisis, aún permitía que profesionales provenientes de sectores sociales medios y bajos accedieran a similares oportunidades.
Por otra parte fortalecía nuestro ámbito la preocupación por mantener y jerarquizar la calidad institucional en la gestión pública: independencia del poder judicial, vigencia de la división de poderes, fiscalía de oposición.

Aspecto educacional

El nivel de enseñanza y la alta escolarización distinguieron siempre a Mendoza. La realidad universitaria alcanzaba logros significativos respecto de la media nacional. Una importante oferta en materia de bachilleratos técnicos especializados, alimentaba la demanda de una población ambiciosa de crecimiento. Sin embargo, en este mismo escenario, los conceptos y metodologías, basados en una tradición conservadora, común a la del resto del territorio nacional, pretendían demostrar que los procesos históricos del cambio se manejaban con una amplitud igual a la de las décadas pasadas, sin advertir que la aceleración de los procesos los había descolocado. Así los sistemas pedagógicos y los enfoques educativos carecían de la actualización necesaria y esto se verificaba en la creciente urgencia de resolver las prioridades del nuevo tiempo.
Mendoza contaba con sectores de clase media que históricamente fundaban su posición en los niveles de instrucción conseguidos. Aunque el comercio, la industria y la producción agrícola también aportaban ese potencial, en la cultura mendocina la formación profesional mejora la calificación personal.
Esta particular valoración ha sido el sustento principal de la demanda constante verificada en los últimos tiempos y que, pese a la abundancia de oferta universitaria, justificaba encarar un proyecto de Universidad innovadora.